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El miedo de las listas de espera: "Yo no me quiero morir"

PÚBLICO: A veces llegan en forma de pregunta. Otras como denuncia que busca de un asesoramiento jurídico que le dé un último empujón. Pero en todos los mensajes, nos dice Carmen Flores, "hay mucha desesperación". Y miedo. Miedo ante la incertidumbre de un diagnóstico que no llega, miedo a la enfermedad, miedo a denunciar y a no hacerlo, y miedo a ser otra vez maltratados por unos servicios sanitarios que no les responden, o que cuando lo hacen, parece demasiado tarde.


Y después está el mayor miedo de todos, esa frase que Carmen, la presidenta del Defensor del Paciente –una asociación con 20 años de historia en defensa de los derechos de los pacientes– cada vez que la escucha, la deja con un nudo en la garganta:

"Por favor, yo no me quiero morir".

Según los últimos datos del ministerio de Sanidad, en España habría 584.018 personas en lista de espera quirúrgica. Las cifras que maneja el Defensor del Paciente en la memoria que analiza 2018 y que dieron a conocer la semana pasada, son más altas: 635.563. “Nuestros cálculos son el resultado de la información que la Administración sanitaria facilita al respecto y los contrastamos con los casos que nos denuncian nuestras fuentes de diferentes sectores sanitarios y colectivos médicos”, explica la memoria.

El estudio Crisis económica y salud en España encargado por el Ministerio de Sanidad constata la evolución negativa del servicio sanitario desde 2002 hasta 2017. Poco antes de 2002 el número de pacientes en lista de espera quirúrgica se situaba en 9,8 por cada mil habitantes y fue aumentado hasta alcanzar en 2017 los 12,7 por cada mil habitantes.

Sin embargo sindicatos como Comisiones Obreras (CCOO) señala una cierta mejoría en 2018: "Después de años de despidos se puede afirmar que ha habido una recuperación del empleo, más contrataciones que han ayudado a reducir un poco las cifras. Pero seguimos reclamando más empleo y más estable para recuperar la calidad de nuestra sanidad", le dice a Público, Chelo Cuadra, secretaria general de la Federación de Sanidad de CCOO Castilla-La Mancha, la segunda comunidad autónoma con mayor lista de espera quirúrgica después de Canarias.

Bola de nieve

No piensan igual desde el Defensor del Paciente donde aseguran que no pasa ni un día sin que llegue al contestador de la oficina o al correo electrónico de la asociación más de una reclamación por listas de espera: "Para nosotros ha sido un annus horribilis. No hemos parado de asesorar y escuchar situaciones espeluznantes". Se refiere a esos casos que cuentan que las listas de espera enferman todavía más, con pacientes que llegan a la operación con metástasis cuando la primera vez que habían sido diagnosticados el tumor estaba encapsulado. Listas de espera que permiten que niños sigan sufriendo sin un diagnóstico claro y con meses por delante para conseguir alguna respuesta. Y luego están esas listas de espera que se convierten en una "bola de nieve" –dice, Carmen– y arrasan con la vida del paciente: agravan su enfermedad, lo que les lleva en ocasiones a que la empresa les despida, o que el salario menor por estar de baja disminuya su nivel de vida, se empobrezca el entorno familiar, aumente la ansiedad, se hunda la autoestima.

Ellos lo cuentan así:

"Me ha salido un bulto en el pecho, tengo antecedentes familiares de fallecimiento por cáncer de mama, y no me practican una biopsia hasta dentro de 8 meses"

"Me ha salido un bulto en el pecho, tengo antecedentes familiares de fallecimiento por cáncer de mama, y no me practican una biopsia hasta dentro de 8 meses".

"Mi padre debe someterse a una cirugía para un triple bypass, la doctora dijo que no tardarían más de dos meses, ya llevamos ocho con el riesgo que conlleva el retraso".

"Soy una paciente que se encuentra en lista quirúrgica preferente por lesión maligna de alto grado en cérvix, llevo más de tres meses esperando y cuando reclamo me dicen que no tienen datos para citarme para el pre operatorio".

"Me diagnosticaron cáncer de próstata y ese mismo día se solicitó intervención quirúrgica programada con prioridad urgente. Han pasado cerca de 3 meses y sigo en lista de espera".

"Mi hija tiene epilepsia y lo único que hacen es darle pastillas. Está tan drogada que no puede ni andar, tienen dificultades para hablar y los ataques los sigue teniendo. Llevamos tres meses así y la cita que nos han dado para otro especialista es para dentro de otros tres meses. Mi niña no puede seguir así".

"Hace 12 años que tengo una necrosis en la cabeza del fémur. Hace un año me hicieron la última resonancia y ya tenía una fase 6, la cadera ya era inexistente. Hace más de dos años que me tienen que operar y estoy en lista de espera, me han llamado este mes y me han dicho que hasta dentro de otros seis meses no me pueden operar. Además del dolor casi insoportable de la cadera todo esto ha derivado en dos hernias en la zona lumbar a causa de cargar todo el peso en la cadera derecha, o sea el dolor es insufrible. A todo esto, se suma que ya llevo seis meses de baja y solo cobro 600 euros y las facturas se acumulan. En resumen, que casi no puedo andar por culpa de la demora quirúrgica que no me permite hacer una vida normal".

Estos relatos son tan solo algunas de las centenares de quejas que recibió el Defensor del Paciente el pasado año. La asociación pide anonimato porque no todos quieren denunciar su situación o temen represalias por aparecer en los medios. Son personas que llevan en lista de espera más que los 93 días de media que señala el Ministerio de Sanidad.

Pero los tiempos de espera entre una comunidad y otra son radicalmente distintos lo que se incumple flagrantemente el principio de equidad en el acceso al sistema de la Ley General de Sanidad. Si en Canarias, la comunidad con más tiempo de espera quirúrgica, un paciente puede pasarse 147 días sin ser operado, en Asturias no superan los 60 días. "La desigualdad que hay a nivel sanitario es alarmante, tanto en tiempos de espera, de atención, incluso los propios salarios del personal son muy diferentes entre las comunidades. Catalunya, Castilla La Mancha son las que más salen perdiendo, y Navarra o Euskadi ganando", nos explica Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad de CCOO.

"Estos tiempos de espera son un atentado contra la vida de las personas"

Carmen Flores también considera "un disparate" la desigualdad que se sufre en función del lugar de España donde se viva, por ello desde el Defensor del Paciente han denunciado a varias comunidades autónomas ante las Fiscalías, con el objetivo de llamar la atención de los poderes públicos: "Esos tiempos de espera son un atentado contra la vida de las personas. Es intolerable que pacientes con patologías oncológicas, como algunos de los ejemplos anteriores, tengan que aguardar meses y meses para recibir atención o ser intervenidos", nos dice la presidenta de la asociación quien solicitó el pasado año al entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá, que se tipificaran como delito las listas de espera con patologías graves.

La sombra de la Sanidad privada

Los recortes, el cierre de plantas, los despidos de personal sanitario han sido algunos de los golpes que la sanidad pública española ha recibido en los últimos ocho años. Todo amparado, justificado y ejecutado bajo el paraguas de la crisis económica. Para Carmen Flores más que cualquier crisis el "verdadero problema es de gestión". Y reflexiona: "Hablan tanto de la crisis y los recortes pero no han escatimado en gastos y desvíos millonarios hacia la sanidad privada mientras desvalijaban la pública".

Los números lo ilustran. Según el Catálogo Nacional de Hospitales del Ministerio de Sanidad, en el año 2018, de 799 hospitales existentes en España, 451 son hospitales privados, lo que representa el 57%, con 51.332 camas (33% del total). "Al mismo tiempo que la Sanidad pública pierde camas, la Sanidad privada las aumenta, casi 5.000 en los últimos años" dice el enfermero, Jesús González, en un artículo en saludadiario.es.

Los recortes constantes de gasto sanitario desde 2012 contrastan con el aumento de presupuesto destinado al sector privado gracias a los acuerdos de "colaboración público-privada" que el Sistema Nacional de Salud (SNS) mantiene con el 43% de los hospitales particulares. En 2016 la cifra alcanzó los 1.578 millones de euros –dinero público– a repartir entre los centros privados, lo que supuso el 25,6% de su facturación durante el citado ejercicio, que ascendió a 6.175 millones de euros: uno de cada cuatro euros ingresados por provino de presupuestos públicos.

"Es vergonzoso que los propios hospitales públicos estén derivando a pacientes a la privada"

Las listas de espera son una de las consecuencias más duras de los recortes y a la vez el principal aliado de la sanidad privada: "Es vergonzoso que los propios hospitales públicos estén derivando a pacientes a la privada, deberían negarse, porque lo que hacen es acabar con lo público y con un derecho fundamental del paciente", dice Carmen Flores.

El argumento de la Fundación IDIS, el organismo que agrupa la sanidad privada, es el opuesto. Y también dan sus números. Afirman que el aseguramiento privado habría ahorrado al SNS hasta 5.000 millones de euros en el caso de uso mixto de la sanidad y 9.000 millones si el paciente sólo utilizara el sistema privado. "No existe privatización de centros o servicios, como se dice, y tan solo hay gestión privada de los mismos, acordada y a petición de las autoridades sanitarias de las diferentes comunidades autónomas y de diferentes signos políticos", le decía un portavoz de la Fundación IDIS al diario  El Economista.

Un total de 11,5 millones de españoles tiene una póliza de salud privada, un millón más respecto a 2013. "Con listas de espera como las que tenemos ese número va a seguir aumentando. Los políticos no se dan cuenta que hay que aprovechar al máximo nuestra sanidad pública. No se pueden cerrar plantas de hospitales públicos para dar dinero a los privados, es un crimen contra la salud de los españoles", nos dice Carmen Flores, quien nos atiende con una extrema amabilidad
entre reclamación y reclamación pendiente de respuesta. "No damos abasto, ese es el daño que le han hecho a nuestro sistema de salud".


 

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