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La robotización de la Sanidad: más precariedad

PÚBLICO: Nos encontramos en tiempos de uberización del trabajo y de la vida. Tiempos inestables, oscuros, de precarización e inestabilidad. El término uberización, que está tan de moda, surge básicamente para hacer referencia a la externalización de los empleados de diversas plataformas como las VTC, que hacen sus tareas bajo demanda mediante una aplicación.


Como algunos ya sabrán, el ministro de Sanidad británico, Jeremy Hunt, anunció el año anterior que pondría en marcha un programa piloto por medio de “una nueva oferta de trabajo flexible basada en apps para su personal de enfermería”. ¿Cuál fue la excusa que puso?: que los “contratos inflexibles para el personal conducen a pagas exorbitantes por las horas extras” para su Sistema Nacional de Salud, y por supuesto vino de la mano de recortes del gasto sanitario y falta de personal. ¿Les suena? Allí, el ministro ha buscado una respuesta neoliberal y tecnológica a una necesidad humana de subida de salarios y derechos laborales.

Por su parte, la respuesta de los sindicatos de enfermería y la Asociación Británica de Médicos no se hizo esperar asegurando que el “problema fundamental es que no hay suficientes consultas disponibles con médicos y enfermeras porque no hay suficientes médicos y enfermeras disponibles –debido a los recortes- para satisfacer las crecientes necesidades de nuestros pacientes”. Por ello y con esa excusa, este tipo de plataformas consistirán en reducir gastos para el Estado a cambio de contar con el servicio de profesionales por hora y siendo freelance, contribuyendo a precarizar las vidas a los y las profesionales.

Hace tiempo que la Sanidad se convirtió en un negocio más y no en un derecho humano. Hace tiempo que salimos a las calles para paralizar privatizaciones y externalización de servicios. Aún tenemos mucha lucha pendiente en este ámbito, y nos va la vida en ello, literalmente. La sanidad pública se defiende usándola, aunque el neoliberalismo bien sabe que cuanto más saturada esté y las listas de espera sean eternas, la ciudadanía asustada por su salud –como es normal- acudirá a seguros privados y se gastará una fortuna en lo que antes era de todos, pagado por todos.

Si algo les puedo decir, es que la enfermedad no escapa a nadie, y cuando te ves inmersa en una vida de tratamientos, medicamentos, listas de espera, profesionales que trabajan a destajo… una se hace más consciente que nunca de la importancia de una sanidad universal, pública y de calidad.

Cuando viví en Montevideo, los centros de salud pública eran albergues donde la gente se refugiaba del frío. Yo, que iba muy decidida defendiendo la pública tuve que claudicar y pasar a la mutua privada -que me correspondía por trabajar allí-. Tras varias citas en esa mutua y varias pruebas y tratamientos tuve que pedirle dinero a mis padres para poder pagar mi tratamiento. Básicamente trabajaba para poder pagarme la salud. Y aun así me faltaba plata. Antes de que José Mujica gobernase Uruguay aún era peor, al menos ahora la gente más pobre no moría en la calle. Aun así, era muy complicado hacer frente al expolio que se había cometido en el Gobierno anterior. Cada vez veo más cercano que nos dirigimos a esa dirección. Cada vez me recuerdan más algunas salas de urgencia a lo que pude ver allí. Cada vez conozco más gente o me cuentan de otros que se hace seguros privados para saltarse las listas de espera interminables. Cada vez conozco más gente con miedo a no ser atendida.

Esta robotización y uberización de nuestras vidas, lejos de facilitar la calidad –como nos venden- hará que perdamos derechos, mientras las grandes empresas se llenarán los bolsillos, subiendo además el coste de los servicios a cambio de recortar en personal o precarizándolo hasta el límite, acabando con lo público.

Ante esta alerta de uberización de la economía, y en concreto de la Sanidad, es fundamental que tanto el Colegios de Médicos y Consejerías de Salud, así como la ciudadanía estemos vigilantes ante los casos de intrusismo que puedan darse en plataformas de consulta médica online.

Por ello, debemos ser también responsables a la hora de consumir estos servicios, como lo son ahora VTC, ya que todo ello está relacionado, y según vayan cayendo gremios, caerán todos los demás como piezas de dominó.

Y es que quizá en su nueva clínica privada hagan negocio con su salud, pero no se preocupe, le recibirán abriéndole la puerta y ofreciéndole una botella de agua. Incluso a lo mejor, si tiene suerte, pueda elegir la emisora.


 

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