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"No pensamos en mañana"

EL PAÍS: Fue el jueves 2 de abril. Ese día, en La Paz se dio el mayor pico de fallecimientos por Covid-19 desde que comenzó la expansión del virus en un hospital madrileño: 43. Este centro al norte de la capital ha sido el más espoleado por la pandemia en UCI y en exitus: es el que más pacientes graves tiene en sus unidades de cuidados intensivos, 141, y el que más muertes registra, 454 de las 4.839 que se han producido en los policlínicos de la Comunidad, según datos a los que ha tenido acceso este diario, de este sábado. Sin embargo, sus intensivistas, anestesistas, enfermeras, la plantilla de Urgencias, celadores, cocineros… Miran el presente más inmediato. Viven en un presente continuo. “Nos batimos cada jornada con lo que venga, no pensamos en mañana, el día en el que estás es siempre el más importante”, ilustra una anestesista.


Cuenta Antonio Caballero que se reparten uniformes desde las 07.30 hasta las 22.00, sin descanso, “uno cada minuto y poco. Casaca y pantalón y zapato. Una y otra vez, una y otra vez". Los camiones para recoger ropa sucia y entregar limpia pasan por La Paz varias veces al día. Este delegado del sindicato CSIF, uno de los peluqueros del hospital, lleva más de 30 años en el servicio y al reincorporarse de su trabajo sindical para hacer frente a la pandemia acabó en el área de Lencería: “Donde hiciera falta”. Su turno, de mañana, es el espejo del ánimo de la plantilla. Los hay que sonríen y dan los buenos días, las gracias, pero la mayoría llega “pensando en lo que toca de nuevo, un día más. Y cada día desde las UCI hasta las cocinas, porque un hospital es un engranaje, esto es un batallón de gente peleando sin descanso”.

Desde las UCI hasta las cocinas, esto es un batallón de gente peleando sin descanso

El tamaño de este hospital tiene mucho que ver con sus cifras en esta crisis: es el segundo más grande de Madrid tras el Marañón con una plantilla de 7.397 personas y 1.268 camas, aunque es donde trabaja más personal sanitario, 5.585. También tiene que ver su prestigio. “Somos uno de los hospitales de referencia de España”, arguye el enfermero de Urgencias Guillén del Barrio, “y eso importa en una emergencia sanitaria”. Sobre todo en Madrid, la Comunidad más golpeada por el coronavirus. Este domingo registra 4.941 fallecidos, 37.584 casos confirmados y 1.499 pacientes en críticos.

Tras varios años, sigue siendo el centro público mejor valorado de todo el territorio nacional, según el último Monitor de reputación sanitaria, del pasado otoño, con más de 6.000 encuestas a profesionales y pacientes. Esos que se han multiplicado y que, en sus cuadros más graves, han necesitado de un esfuerzo “titánico” por parte del centro y de sus profesionales. “Hemos pasado de tener 15 o 20 pacientes que atender a tener 100 a nuestro cargo”, cuenta la anestesista. El equipo del que forma parte ya atiende la mayoría de críticos de ese centro porque, explica, la plantilla es mucho mayor: alrededor de 80.

Unidades de críticos que septuplican su tamaño

En La Paz, el 14 de marzo tenían 19 pacientes ingresados en UCI. El 21 ya se había duplicado la capacidad: habían pasado de tener 20 camas en un contexto normal a 40. Este domingo tienen 141. Se han expandido hasta multiplicarse por seis. Los quirófanos, las áreas de recuperación de anestesia, las de reanimación… Allí donde se podía llevar un respirador se creaba una nueva plaza. Intensivistas y anestesistas son un solo frente junto al personal de enfermería, que se ha visto ampliado, a veces, con profesionales sin especializar, algo que ha ocurrido en centros sanitarios de toda España.

“Entendemos el contexto de absoluta emergencia, pero quien no tiene ni idea de críticos y se ve de repente ahí, lo está pasando muy mal. Habrá que analizar a posteriori qué ha pasado. Igual que no se mete a un ginecólogo en una UCI, no se debería meter a una enfermera de ginecología”, se lamenta una profesional de esas unidades. Aunque también, dice, han hecho “lo imposible”. “Hemos sacado espacio de donde no había y se está dando todo, todo el mundo”, cuenta la enfermera.

Y todo el tiempo. Porque ahí, al contrario que en las Urgencias, no se ha notado un descenso de la presión asistencial. “Extubamos, sí, pero a las dos horas tienes la cama ocupada de nuevo”, explica la enfermera. Los datos del hospital lo reflejan: el 3 de abril había 140 pacientes en UCI y se dieron seis altas, al día siguiente seguía habiendo 140 críticos y se dieron cinco altas y este domingo, con otras cinco extubaciones, hay 141 graves.

Extubamos, sí, pero a las dos horas tienes la cama ocupada de nuevo

Calculan que con esa carga seguirán dos o tres semanas más. La anestesista explica que se están empezando a habilitar unidades intermedias: “Para intentar acortar la estancia total y que la transición de críticos a planta sea más suave porque los pacientes salen muy tocados”. A cargo de estas nuevas zonas estarán, previsiblemente, los neumólogos. “Un equipo muy diezmado por la Covid-19 por la propia esencia de su trabajo”, apunta esta facultativa. En La Paz, según un recuento de Comisiones Obreras del 2 de abril hay 606 profesionales de baja por positivo o en aislamiento.

Una cifra no tan lejana de la de pacientes ingresados por el virus, 893 este domingo. “Aunque es cierto que se ha notado el descenso en Urgencias”, dice el enfermero de esa zona Guillén del Barrio, delegado del sindicato Mats. Tienen aún el gimnasio con sillones para pacientes de coronavirus, pero este domingo han limpiado y cerrado la sala de Terapia Ocupacional, que ha estado también dedicada a esta infección durante cuatro días con 27 sillones. “Nosotros vamos viendo la luz, y poco a poco la irá viendo el resto de plantas de hospitalización, que lo tienen más fastidiado porque mientras que en Urgencias y en UCI no han llegado a faltar EPI (equipos de protección individual), por ejemplo, sé que en planta sí”, añade del Barrio, que también advierte que prefiere una planta en La Paz, "la que sea, que en cualquier otro hospital de este país”.

Cuando llega la guerra es mejor tener al mando a alguien que sepa cómo sobrevivir a ella

El motivo es el manejo de la crisis del director médico del hospital, Juan José Ríos, médico internista. La pandemia y el cargo llegaron paralelos, hasta el pasado 19 de febrero Ríos era subdirector. “La gestión ha sido la mejor que cualquiera podría haber hecho”, opina del Barrio: “En los primeros compases fue todo muy ágil, y todas las decisiones que se tomaron intentaban ir por delante del virus, por eso, incluso en los peores momentos, hemos tenido margen de maniobra en todas las áreas del hospital”. Al igual que Ríos, espeta el enfermero, “la supervisora del área de críticos y la de Urgencias”. Dice que “al César lo que es del César”. Y que nadie quiere la guerra, pero cuando llega, “es mejor tener al mando a alguien que sepa cómo sobrevivir a ella”.


 

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